La marca automovilística francesa Amilcar ha caído en el olvido, habiendo existido durante menos de dos décadas, de 1921 a 1940. Sin embargo, estos notables vehículos dejaron una huella duradera en los primeros años de la historia automovilística soviética. Esta es la fascinante historia de esta empresa, narrada a través de uno de sus modelos más célebres: el Amilcar CGSs.

El origen del nombre Amilcar
El nombre “Amilcar” es un ingenioso anagrama nacido de una asociación empresarial. La compañía fue fundada por dos emprendedores: Joseph Lamy y Émile Akar. Para evitar disputas sobre cuyo apellido debía figurar primero en el nombre de la empresa, combinaron sus nombres de manera ingeniosa en una única marca distintiva.
Los socios fundadores aportaron habilidades complementarias:
- Émile Akar provenía de una acaudalada familia de comerciantes de ropa y gestionaba una cadena de tiendas de ropa de tamaño mediano
- Joseph Lamy trabajaba en la administración de Borie & Co., fabricante de los automóviles Le Zèbre, donde adquirió un conocimiento privilegiado del negocio automovilístico

Le Zèbre: la empresa que plantó la semilla
El fabricante de automóviles francés Le Zèbre fue fundado en 1908 en París con el respaldo financiero directo de Jacques Bizet, hijo del legendario compositor Georges Bizet. El joven Bizet incluso tenía vínculos familiares con los Rothschild, quienes invertían activamente en la emergente industria automovilística francesa.
Sin embargo, al término de la Primera Guerra Mundial, Borie & Co. enfrentaba serias dificultades:
- El ingeniero jefe Jules Salomon fue captado por el industrial André Citroën, quien tenía ambiciosos planes para entrar en la fabricación de automóviles
- Numerosos defectos de diseño en el modelo de producción quedaron sin corregir
- La escasez de materias primas en la posguerra creó obstáculos adicionales

El nacimiento del Amilcar: una reunión en el Excelsior
El verdadero catalizador de la creación del Amilcar no fue Lamy ni Akar, sino André Morel, ingeniero de pruebas y exmilitar aviador en Borie & Co., que soñaba con convertirse en piloto de carreras.
Morel tenía un talentoso amigo llamado Edmond Moyë, un hábil diseñador que ansiaba disponer de instalaciones de producción para hacer realidad su visión: un automóvil deportivo ligero de dos plazas clasificado bajo la normativa francesa como “voiturette”.
Por qué las voiturettes resultaban atractivas para los compradores:
- Los vehículos de dos plazas con un peso inferior a 350 kg y motores de no más de 1.100 cc disfrutaban de importantes ventajas fiscales
- Los propietarios pagaban un impuesto anual fijo de solo 100 francos
- Esta favorable política se remontaba a la época de preguerra
Morel, que tenía amistad con Akar, organizó una reunión entre Akar y Moyë en el distinguido restaurante Excelsior. Akar invitó a Joseph Lamy para que se uniera a ellos por su experiencia automovilística y para que aconsejara sobre si el proyecto merecía la pena.

Del concepto a la producción: un ascenso fulminante
Lamy respaldó el proyecto con entusiasmo y prometió su apoyo en la organización de las ventas. Akar aportó 100.000 francos de sus fondos personales para desarrollar el prototipo.
El calendario fue extraordinariamente rápido:
- A finales de 1919 se completaron dos coches prototipo
- Gracias a los contactos de Lamy, fueron presentados a los agentes de ventas de Le Zèbre en su reunión anual
- Los agentes respondieron con entusiasmo, reuniendo entre ellos un millón de francos para la producción en serie
- Lamy y Akar vendieron sus participaciones en Borie & Co. por dos millones de francos, añadiéndolos al capital inicial
Con la financiación asegurada, los socios necesitaban un nombre para la marca. Originalmente planeaban llamar a los coches “Borie”, pero eso ya no era apropiado. Su solución —el anagrama Amilcar— garantizó que ninguno de los fundadores se sintiera menospreciado.

El primer Amilcar: modelo CC (1921)
El Amilcar CC original debutó como modelo de 1921 y rápidamente alcanzó un ritmo de producción de cinco coches diarios en julio.
Especificaciones técnicas del CC:
- Motor de 4 cilindros con 18 caballos de potencia
- Cilindrada de 904 cc
- Chasis de acero estampado
- Motor integrado con caja de cambios manual de 3 velocidades con sistema de lubricación compartido
- Suspensión de ballestas en cuarto de elipse delantera y trasera
- Frenos solo en las ruedas traseras (práctica habitual en la época)
- Sin diferencial
Cabe destacar que Amilcar fabricaba su propio tren motriz internamente en lugar de subcontratarlo a proveedores externos, un enfoque que lo distinguía de muchos competidores de la época.

El Amilcar CGSs: una leyenda rebajada de las carreras
El modelo protagonista de este artículo es el Amilcar CGSs de 1928, una máquina considerablemente más avanzada que la voiturette original. Representa la versión “rebajada” de la modificación CGS (Grand Sport) introducida en 1924.
Mejoras principales respecto al CC original:
- Incorporación de un diferencial
- Frenos delanteros incluidos
- Diseño de chasis más bajo para mejorar el manejo
La “s” minúscula en CGSs corresponde a la palabra francesa “surbaissé”, que significa “rebajado” (lo que los entusiastas modernos llamarían un chasis “lowrider” o “dropped”).

Por qué importa un centro de gravedad bajo en las carreras
Un centro de gravedad bajo ofrece ventajas críticas para los automóviles deportivos, especialmente para prevenir vuelcos durante curvas agresivas. Los pilotos de carreras llaman a este dramático giro “hacer orejas” cuando un coche vuelca.
Un famoso ejemplo de las 500 Millas de Indianápolis de 1929:
El piloto francés Jules Moriceau competía con un Amilcar cuando su mecanismo de dirección falló en un momento crítico. En lugar de volcar al golpear la barrera de la pista, el perfil bajo del coche permitió a Moriceau reducir la velocidad presionando repetidamente el lateral del coche contra la pared.
El piloto salió ileso (aunque el coche quedó destruido). Los comentaristas estadounidenses señalaron que “los automóviles de fabricación francesa son demasiado bajos” y que por ello “no vuelcan, simplemente se deslizan”. Cabe destacar que Louis Chiron terminó séptimo en esa misma carrera pilotando un Delage igualmente rebajado.

El alcance global del Amilcar y su conexión soviética
El atractivo del Amilcar se extendió mucho más allá de Francia gracias a acuerdos de licencia y operaciones internacionales:
- Austria: Producido bajo licencia por Gross und Friedman (Grofri)
- Alemania: Fabricado por Erhardt bajo la marca Pluto
- Italia: Una filial local operaba como Amilcar Italiana
- Estados Unidos y Australia: Determinados modelos fueron exportados a estos mercados
La conexión soviética: según el historiador automovilístico Yuri Dolmatovsky, modelos Amilcar de 1927 sirvieron al servicio postal de Moscú durante un período, y desempeñaron su labor de manera admirable.

El declive de la era de la voiturette
A pesar de las hazañas deportivas de André Morel —incluida una victoria absoluta en el Rally de Montecarlo de enero de 1927, donde superó a todos los competidores independientemente de la categoría—, la era de los pequeños y ligeros deportivos voiturette tocaba claramente a su fin.
Señales del cambio de época en Amilcar:
- Comenzaron a aparecer en la gama modelos de seis y ocho cilindros
- Las carrocerías abiertas de dos plazas dieron paso a diseños cerrados de varias plazas
- Los problemas financieros obligaron a los socios fundadores Akar y Lamy a abandonar la empresa
- En 1929, un desencantado André Morel se marchó para emprender proyectos independientes
A pesar de estas dificultades, Amilcar sobrevivió hasta 1940, inicio de la ocupación nazi de Francia. En comparación, Le Zèbre cesó operaciones mucho antes, cerrando sus puertas hacia 1931 o 1932.

La misteriosa muerte de Isadora Duncan
Algunas fuentes históricas implican al Amilcar CGSs en la trágica muerte de la legendaria bailarina Isadora Duncan. Los hechos son claros: murió estrangulada cuando su largo pañuelo quedó atrapado en los radios de la rueda trasera de un biplaza descapotable al arrancar.
Sin embargo, persiste el debate sobre la verdadera marca del vehículo. Otras versiones sugieren que el “coche asesino” era en realidad un Bugatti. Este misterio permanece sin resolver hasta el día de hoy, añadiendo una capa más de intriga a la leyenda del Amilcar.

La marca Amilcar puede haber tenido una vida corta, pero sus diseños innovadores, sus éxitos deportivos y su influencia internacional le aseguraron un lugar en la historia del automóvil, desde los glamurosos circuitos de Montecarlo hasta las rutas postales de Moscú.
Foto: Andrey Khrisanfov
Este es una traducción. Puede leer el artículo original aquí: Amilcar CGSs 1928 года, история этой марки и ее советский след
Publicado Diciembre 24, 2025 • 9m para leer