Fundada en 1919, Citroën es una de las marcas de automóviles francesas más icónicas de la historia — una empresa que ha celebrado su centenario y sigue dando forma al mundo del automóvil. Desde sus humildes orígenes en el comercio de joyería hasta ser pionera en la producción de automóviles para el mercado de masas, la historia de Citroën es una historia de ambición, innovación y dramáticos altibajos. Como dijo en su día el fundador André Citroën: «Si la idea es buena, el precio no importa». Pero, ¿cómo un comienzo triunfal llevó a la quiebra? Sigue leyendo para descubrirlo todo.
De los Diamantes a los Engranajes: Los Orígenes de la Marca Citroën
La historia de Citroën no comienza en un garaje, sino en el negocio de la joyería. La familia Citroën vivía cómodamente en París, donde el padre, Levie, trabajaba como comerciante de diamantes. André Citroën nació en 1878 y, con apenas seis años, perdió a su padre por suicidio. A pesar de esta tragedia, Levie dejó una herencia considerable y una valiosa red de industriales y financieros parisinos.
Esa red resultó crucial. A los 20 años, André se matriculó en la prestigiosa Escuela Politécnica, de la que se graduó en 1901. Después fue a trabajar a una pequeña fábrica de piezas para locomotoras gestionada por amigos de la familia. En cuatro años ya era socio, habiendo invertido toda su herencia en el negocio. La fábrica pasó a producir engranajes helicoidales con dientes en forma de V en chevron, basados en una patente que André adquirió en Polonia en 1900. Los hitos más destacados de este periodo inicial incluyen:
- Dominar la producción de engranajes helicoidales y ganarse una reputación que trascendía las fronteras de Francia
- Construir una amplia red de contactos empresariales entre los industriales europeos
- Ser invitado a unirse a la fábrica de automóviles Mors — su primer gran paso en la industria del automóvil

André Citroën en Mors: Rescatando a un Fabricante de Automóviles en Crisis
En 1908, la empresa de automóviles Mors atravesaba dificultades — las ventas estaban estancadas y la marca carecía de rumbo. André asumió el cargo de director anticrisis, combinando el liderazgo comercial y técnico con resultados notables. Bajo su dirección:
- Se redujeron los precios de los coches para estimular la demanda
- Se modernizaron los diseños de los vehículos para atraer a los compradores
- Se incorporó una oleada de talento creativo para revitalizar la empresa
En 1912, André realizó su primera visita a los Estados Unidos, donde presenció de primera mano las cadenas de montaje de automóviles de Ford — una experiencia que resultaría transformadora. Sus ambiciones en la industria del automóvil se vieron interrumpidas temporalmente por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Apenas dos meses antes de ser llamado a filas, se casó con Georgina Bingen.
La Primera Guerra Mundial y el Nacimiento de una Visión Industrial
En el frente, el teniente André Citroën identificó rápidamente un problema crítico: el ejército francés se estaba quedando peligrosamente sin obuses de artillería. A principios de 1915, escribió una audaz carta al general Baquet reclamando permiso — y financiación — para construir una planta de fabricación de proyectiles. La propuesta fue aprobada por necesidad.
Con tan solo una quinta parte de la financiación necesaria aportada por el gobierno, André tomó prestado el resto de su red personal de industriales. En apenas tres meses, apareció una fábrica de munición completamente operativa en el Quai de Javel, a orillas del Sena, en París. Los resultados fueron asombrosos:
- La fábrica producía 50.000 obuses diarios del calibre 75 mm, el más necesario en el frente
- Superaba en producción al conjunto de todos los demás fabricantes de munición de Francia
- La experiencia proporcionó a André la infraestructura industrial y los conocimientos necesarios para lanzar su empresa automovilística
Incluso antes de que terminara la guerra, André ya había encargado a diseñadores que elaboraran los planos de su futuro automóvil. La transición de posguerra, de la fabricación de proyectiles a la de coches, resultaría perfecta — y espectacular.
El Lanzamiento de la Marca Citroën: El Type A y la Innovación para el Mercado de Masas
En enero de 1919, Citroën anunció su primer automóvil — y la respuesta fue inmediata. Más de 16.000 pedidos llegaron en las primeras dos semanas, aunque la fábrica solo podía producir alrededor de 100 vehículos al día. El Citroën Type A estableció un nuevo estándar en la automoción asequible y fue revolucionario para su época:
- Con un precio accesible de 7.250 francos
- Propulsado por un motor de 1,3 litros que desarrollaba 10 CV
- Incorporaba un arranque eléctrico — el primero entre los automóviles europeos
- Alcanzaba una velocidad máxima de 60 km/h
- Venía de serie con faros, bocina y rueda de repuesto
La visión de André era sencilla pero radical: transformar el automóvil de un lujo inaccesible en una necesidad cotidiana para los franceses de a pie. En cuatro años, la producción se triplicó — un logro sin precedentes en aquella época. El diseñador Jules Salomon desempeñó un papel fundamental para hacer realidad esta visión.

La Revolucionaria Publicidad de Citroën: Un Marketing que Hizo Historia
André Citroën comprendía que un gran automóvil necesitaba un gran marketing. Sus campañas publicitarias no tenían parangón en el sector, y no se escatimó en gastos. Algunas de las promociones y campañas más icónicas incluyeron:
- Iluminar la Torre Eiffel con miles de luces que deletreaban «Citroën» en julio de 1925
- Una acrobacia de escritura aérea en octubre de 1922, dejando el nombre de André trazado en cinco kilómetros de cielo
- Instalar señales de tráfico con el logotipo del doble chevron de la marca por toda Francia
- Producir pequeños coches de juguete Citroën para niños — la primera mercancía de marca
- Enviar discos promocionales a los clientes y organizar exposiciones, concursos y sorteos
- Organizar rallyes publicitarios por todo el país para despertar el entusiasmo popular
Estas campañas convirtieron a Citroën en un nombre familiar no solo en Francia, sino en toda Europa — estableciendo el estándar del marketing automovilístico durante décadas.
Ampliando la Gama: Los Principales Modelos de Citroën de los Años 20 y 30
A lo largo de la década de 1920, Citroën amplió rápidamente tanto su gama de productos como su alcance internacional. En octubre de 1920, la fábrica comenzó a producir el Citroën-Kégresse, un camión semioruga pionero capaz de circular por terrenos accidentados.

En 1923, se estableció la primera sucursal internacional de la marca, y Citroën presentó el 5CV («Trébol») — un subcompacto fiable y asequible, ideal para las carreteras rurales francesas. Los modelos más destacados de esta época fueron:
- Citroën Type C (5CV / «Trébol», 1922) — un sencillo coche popular de cuatro cilindros con ballestas elípticas delantera y trasera
- Citroën B12 y B14 — sucesores más avanzados que ofrecían mayor comodidad y rendimiento
- Citroën C4 y C6 (principios de los años 30) — modelos de alta gama, con el C6 propulsado por un motor de seis cilindros capaz de alcanzar casi 100 km/h
- Rosalie III (1933) — un rompe-récords diésel que cubrió 300.000 km en 133 días, estableciendo 106 récords mundiales

Éxito, Excesos y las Nubes de la Quiebra
A mediados de la década de 1920, Citroën parecía imparable. André recibió el título de Oficial de la Legión de Honor en 1926, el mismo año en que la empresa inauguró su primera fábrica en el Reino Unido. Su energía, entusiasmo y genio organizativo eran legendarios. Sin embargo, una grave debilidad amenazaba con deshacer todo lo construido: su adicción al juego.
En 1926, André perdió de manera célebre 13 millones de francos en una sola noche en el Casino de Montecarlo — el equivalente a decenas de millones de dólares actuales. Esta pérdida fue considerada la mayor registrada en la historia del casino. Unida a los cuantiosos préstamos para financiar sus ambiciones industriales, la situación financiera de André se volvió cada vez más frágil.
En 1929, inauguró un salón de exposición con un impresionante escaparate de vidrio de 21 metros por 10 metros en la fachada, que mostraba coches Citroën en seis niveles a la vista de todos los transeúntes. En 1933, tras una masiva reconstrucción de la fábrica de 55.000 metros cuadrados, Citroën alcanzó el segundo puesto mundial y el primero en Europa en producción diaria de automóviles, fabricando 1.000 vehículos al día. André lo celebró con un banquete para 6.000 invitados.
Pero el triunfo fue efímero. Los prestamistas rechazaron nuevos créditos, la caída de la demanda agotó el flujo de caja y André se vio obligado a declarar la quiebra de la empresa a mediados de la década de 1930 — aunque logró evitar la bancarrota personal. La empresa neumática Michelin, como mayor acreedor, tomó el control con el 57 % de las acciones de la compañía.
El Citroën Traction Avant: Un Automóvil Revolucionario Nacido de la Crisis
Incluso cuando la empresa estaba al borde del colapso, los ingenieros de Citroën estaban desarrollando uno de los automóviles más innovadores de la historia del motor: el 7CV Traction Avant. Lanzado en mayo de 1934 a tan solo 17.700 francos, era revolucionario en casi todos los aspectos:
- Primer automóvil producido en serie con una construcción monocasco (unibody) totalmente integrada
- Sistema de tracción delantera — poco habitual en su época
- Suspensión independiente por barras de torsión para una conducción más suave
- Ausencia de árbol de transmisión, lo que se traducía en un habitáculo extraordinariamente espacioso
- Un precio inusualmente competitivo para un vehículo de su categoría
El equipo de diseño trabajó diez horas al día, siete días a la semana para sacar el Traction Avant al mercado. El automóvil acabaría siendo reconocido como uno de los diez mejores coches del siglo XX — pero André no llegó a presenciar su pleno éxito.

La Muerte de André Citroën y su Legado Perdurable
A principios de julio de 1935, André Citroën murió de cáncer de estómago. Se celebró un modesto funeral en una sinagoga de París, al que asistieron su viuda Georgina, su hija Jacqueline y sus hijos Maxime y Bernard. El 5 de julio fue enterrado en el Cementerio de Montparnasse, junto a la tumba de su hija Solange, fallecida en la infancia una década antes que él. Ostentaba el título de Caballero de la Legión de Honor.
A pesar de sus turbulentos últimos años, el impacto de André Citroën en la industria automovilística mundial es innegable. Sus contribuciones más significativas incluyen:
- Democratizar la propiedad del automóvil en Francia gracias a precios asequibles
- Ser pionero en técnicas de producción en masa inspiradas en las cadenas de montaje de Ford
- Revolucionar el marketing y la publicidad del automóvil
- Crear el Traction Avant — un automóvil que cambió la ingeniería automovilística para siempre
- Construir desde cero uno de los fabricantes de automóviles más grandes y respetados de Europa

Citroën sigue siendo una de las marcas de automóviles más queridas y reconocidas de Francia hasta el día de hoy — un testimonio de la visión de un hombre que creía que una buena idea siempre vale su precio. ¿Planeas ponerte al volante de un Citroën o cualquier otro coche en el extranjero? Asegúrate de estar completamente preparado con un permiso de conducir internacional válido. Puedes tramitarlo de forma rápida y sencilla en nuestro sitio web — es un documento imprescindible para conducir en muchos países del mundo.
Publicado Diciembre 27, 2019 • 9m para leer